La mañana se adivinaba movida, pero no tanto.
Había llegado el día clave para la importante decisión. El plazo de inscripción se abría a las 10:00, según la organización. No obstante, a las 9:30 decidí probar, completando la inscripción sin problemas. Y a fe que no fui el único, porque a mitad del proceso, recibí la llamada de Sergi, que también estaba probando.
Como es habitual, Sergi tuvo problemas para inscribirse, pues se hace un lío con las claves y las contraseñas de su banco (eso le pasa por no trabajar con una entidad financiera puntera). Los nervios comenzaron a aflorar. Intenté inscribirlo yo, per la web estaba colapsada. La camisa no le llegaba al cuerpo, y un sudor frío corría por su frente.
Los demás tampoco se habían apuntado aún, y yo me veía viajando solo a Frankfurt.
Finalmente, y después de un incesante aluvión de llamadas y correos por parte del interesado, me fue posible inscribirlo. Los demás también lo hicieron, no sin titubeos y temblores de mano de última hora.
Al final, entre pitos y flautas, fueron 438 euros (483 con acompañante). Pero, como reza el anuncio, cumplir el sueño de ser finisher en un Ironman, no tiene precio. Para todo lo demás, está ........ (aquí no se hace publicidad gratuita).
Así pues, serán de la partida, si todo va bien: Pere, Sergi, Jaume, Lluís i Santos. ¡Ahí es nada!
En esta situación, me viene a la memoria el anuncio publicado por Shackleton en "The Times", cuando buscaba tripulación para su expedición a la Antártida, en 1914:
"Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío agudo, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante, y escasas posibilidades de regresar con vida. Honores y reconocimiento en caso de éxito".
No necesitaba más de 50 hombres, pero recibió 5.000 solicitudes.
La canción del post es "kamikaze", de Amaral. http://www.youtube.com/watch?v=8rRozqFWsNA
Estamos vivos
Hace 15 años

